2012 AÑO NUEVO Y QUÉ MÁS

8 ene

Desde hace algún tiempo sigo en FB a un personaje interesante del que espero, cada mañana con ansiedad, sus “Buenos días”. Hoy, día 8 de enero, ha dado lo escrito un texto que me ha hecho pensar y contestar lo siguiente:

:”a mí me encantan las Navidades, si bien reconozco que son extenuantes y que desde que tengo 12 años no he vivido estas fechas como” Dios manda”. Propósitos para 2012: encontrar alguien que me haya acompañado lo suficiente durante estos 365 días como para regalarle cosas que no le gusten y que me siga hablando…yyyy conseguir al final del 2012 confiar más en mis posibilidades y menos en mis debilidades”

Pues eso…así empiezo el año… junto con el propósito de escribir más y mejor… y dar de mí el 100% en cada cosa que haga.

Espero que en esto me ayude el mi destino…

Un gran choque cultural y personajes de Saint Louis

25 jun

Ya, ya me estoy acostumbrando, y le estoy cogiendo cariño, pero me ha costado mucho (32 horas) hacerme con Saint Louis. Aquí va….

Mi madre, desde hace un par de años, viene avisando que el sitio dónde verdaderamente le gustaría vivir es en aquí pero que como los aviones llegan a Dakar lo mejor para abrir Casa Vallejo era esa ciudad aunque dentro de sus rutas, por el amor que le tiene, siempre incluye esta ciudad norteña y fronteriza. Así que el 6 día de estancia en Senegal emprendimos viaje al norte. Por el camino (4 horas y media desde Dakar aproximadamente 450 kilómetros de autopista) me fue poniendo un poco al tanto de la importancia de este gran puerto de mar, ciudad de frontera, muro de contención con Mauritania, lugar de encuentro de río y mar, una de las mayores fábricas de pescado seco y importante destacamento y ciudad colonial.


El viaje es relajado, tranquilo, recto… no hay pérdida. Desde Dakar todo recto…no hay desviaciones. Desde Dakar hay varias formas de llegar. Puedes venir en tu coche, en coche con chófer, en taxi-blues o en “Carrapite” (jejeje despues de 6 días aquí acabo de averiguar que su nombre es “Car Rapide”… yo encontraba muy mono que se llamase “garrapata”).  Todos ellos peculiares. El “taxi blues” es un taxi con 6 asientos. Si venís una pareja os recomiendo que compreis 3 asientos… por qué? Porque normalmente se viaja con muchas cosas y os recuerdo que aquí las “madames” llevan metros y metros de tela en sus cuerpos y, curiosamente, las que viajan en este “común” suelen ser bastante hermosas (en el caso de ellos o hermosos o larrrrgos).

 

Nosotros, como Casa Vallejo organiza el viaje con chófer y coche el viaje es agradable. El paseo por los pueblos de Senegal (a las aldeas aún no he ido) es curioso. No hay edificios altos y desde la carretera casi puedes ver el horizonte dónde terminan. Hay muchos árboles de mango y mi pregunta es: ¿Cántas toneladas de mango puede ingerir una persona? ¿Es la venta del mango un buen negocio? Hay cientos de miles de vendedoras de mangos que llevan kilos y kilos de mangos a sus puestos. En los pueblos están situadas en la carretera con sus cestas. 

Y por fin, tras 4 horas de viaje (tardamos un poco menos porque no pillamos atasco a la salida de Dakar) vi la entrada a Saint Louise. Como todas las entradas de las ciudades es caótica. Peluquerías (gran negocio en este país), talleres de motos, de chapa (hay que decirle a mi hermano Eloy que quizá es una buena zona para instalarse…hay que ver lo que se mueve con 4 ruedas por aquí), tiendas de comida, talleres de vestidos etc y todo con mucho polvo. Poco a poco vas viendo el agua. Hasta que no te lo cuentan no te das cuenta que la isla de Saint Louis está rodeada por un lado por agua y de río y por otra por el mar. Aquí se fabrican barcos, barcas (piraguas y pateras) son preciosas. De madera. El sonido cuándo pasas por la zona dónde seleccionan los troncos es para recordarlo. Golpes sordos y sonidos de sierras. Al fondo el puente de Saint Louis. Dentro de esta desorganización (para los europeos) africana el choque visual de encontrar un puente, qué digo, una infraestructura de metal hecha por Eifelle. En este 2011 han tenido que arreglar la estructura y comprar uno nuevo porque estaba en muy mal estado.

Justo al otro lado del puente encontramos el Saint Louise más colonial. Unas artísticas casas del XIX que servían de almacenes, de alojamiento para las “Signares” (amantes de los colonializadores, militares y europeos) que vivían ahí y que eran muy respetadas. Casas de colores que ahora se han convertido en hoteles, galerías de arte, restaurantes o que siguen siendo casas de los descendientes … o de sanluisianos.   

Si seguimos dando un paseo cruzaremos otro puente, este menos artístico, pero muy práctico. Nos lleva al barrio de los pescadores. El barrio es muy curioso. Por un lado tenemos los pescadores de mar y por otro los de río. Alrededor de este distrito se construyen piraguas grandes, pateras, barcos, barquitos…etc. Esta zona de Saint Louis tiene una fábrica de pescado seco… a mí me ha costado mucho pasar por esa zona. Es  barrio senegalés intenso y africano. Ruidoso y lleno de gente, sobre todo, de niños. Niños a los que no llevan al colegio porque quieren que trabajen en el río o en el mar. Las cabras, las ovejas, caballos, taxis, autobuses, camiones, carros y calesas conviven en armonía.

Animada por mi madre, me bajé del coche… dí un paseo por sus calles y fue la primera vez que dije “esto debe ser Africa, la que te enamora o la que te espanta”. Con el estómago un poco revuelto no me atreví a posicionarme pero estaba más hacia lo último. Después, si sigues en coche te encuentras con esa fábrica de pescado seco… dura, sucia, difícil de entender. Tanto es así…que yo que estaba dispuesta a todo en este viaje ante la propuesta de mi madre de “bajamos y damos un paseo por la orilla del río” dije un rotundo NO. Un “no” claro y determinante, creo que no había marcado esas 2 letras tanto hace mucho tiempo. ¡¡ NI MUERTA !! Abdou, se reía y me decía con los ojos “yo tan poco bajo”. Solamente mirándome los pies… en mis chanclas y pensar que tenían que pisar esa orilla resbaladiza y negra. En la que se tiran deshechos de todo tipo, humanos y animales … casi me da un ataque. Ahora, después de pasar un par de días por esta orilla del río Senegal reconozco que me he animado y que no lo miro con tanto estupor ni repugnancia… ahora, creo, que le encuentro la utilidad y la gracia. ¡¡ ATENCION!! para todos lo que vengan a Saint Louise y quieran ver esta zona del río, que quieran ver la fábrica que traigan BOTAS o KATIUSKAS… el olor es lo de menos.

También existe otro Saint Louis. El de una ciudad pequeña y divertida con una gran vida cultural y grandes personajes que se han sumado a su vida. En nuestros 3 días ahí conocí a Jai (creo que se escribe así), Pilar, Pablo, Luís, Joan y Mireia, Telmo y mucha gente más. Todos ellos viven en la villa por diferentes motivos. Algunos porque han venido a proyectos de la Universidad de Barcelona otros por motivos laborales, gentes de cooperación internacional o proyectos personales y otros…porque vieron que en este país hay mucho que hacer y establecieron sus negocios.  Gente divertida, aventurera, reposada y, sobre todo, muy interesante que nos recibieron con mucho cariño y nos mimaron mucho. Conversaciones y aperitivos con acento español en el Hotel Siki y en el Campamento el Faro. Y todo gracias, una vez más, a mi madre que ya había puesto los 2 pies en esta tierra antes.

La galería multimedia  que os dedico a todos os es una selección de estos 3 días. He de reconocer que cuando salimos de Saint Louis (tuvimos que salir por la noche porque fue el día de la revuelta contra la ley que quería imponer el presidente para dejar a su hijo en la presidencia, casi vitalicia) me quedaron entraron las ganas de quedarme porque me pareció que con lo cursi que me había puesto me había perdido lo “verdadero” de la ciudad. Así que tendré que volver.

      

Me quedan muchas cosas que contaros pero… lo haremos frente a un café no?? Os dedico un tema musical senegalés que espero os guste y os entretenga. Por aquí es “lo más”

Algunas cosas peculiares de Dakar

21 jun

Ya llevo 5 días en Dakar y, como comentaba ayer con mi madre, que he desconectado totalmente. Es que no me acuerdo, ni echo de menos ni mi vida, ni mi casa, ni mi trabajo… sólo echo de menos (a ratos jejeje) a los “amigos”. Me encantaría que estuviesen conmigo para poder comentar las cosas sorprendentes que tiene este país Senegal. Nos daría mucho tiempo a hablar en los atascos que por cierto intentan hacerte entretenidos los vendedores que tienes al borde de la carretera… lo que necesites: alfombras para rezar en la mezquita, pinzas, perchas, colgadores y, por supuesto, gafas de sol… telas. Menos cuarto y mitad de chuletillas de cordero puedes comprar cualquier cosa…

Cada vez que salgo a dar un paseo sola (cosas que me cuesta bastante porque  Abdou-el asistente de Casa Vallejo- no te deja) descubro cosas que luego le tengo que preguntar en mi francés o por señas (idioma con el que casi siempre me entiende mejor). Por ejemplo, y empezando por la llegada al aeropuerto ¿Con cuántas maletas, o kilos, es un cuerpo capaz de viajar? Yo, que suelo viajar con más kilos de los que puedo manejar (que se lo pregunten a Carito-amigo mío-, a mi familia), me pregunto… cómo pueden estas muchachas, que son finas y delgadas, viajar con 15 maletas. Es que, señores, las numeran para que no se les pierdan. Si llegáis a Senegal y veis a algunos empujando un carrito con 20 maletas, no es que viajen con familia… es que necesitan muchas cosas.

He podido comprobar que aquí por todo se hace cola. Que tienes que rellenar un papel, haces cola. Que tienes que entregar el papel haces, otra vez, la cola. Mi madre estuvo el otro día más de 5 horas para pagar la luz. Para su zona hay 2 señoras (muy serias). Abren la ventanilla para entregar número a las 7 am. Mi madre y Abdou llegaron a las 8 y tenían el número 240. Para pagar abren a las 9. Luego, el proceso es el siguiente, una entrega el papel para pagar y otra recoge el justificante (después de hacer la cola). Y eso para pagar. La verdad es que aquí nadie se cabrea. Me imagino que la resignación manda. Algunos, sobre todo los jóvenes, murmuran pero vamos que están resignados. Eso sí… te puedes ir a hacer recados y volver cada 40 minutos para ver cómo van. No os quiero contar cómo son las colas para cobrar las becas de la Universidad.

Otra de las cosas curiosas es ir a la playa. Dentro de que son musulmanes tienen unas normas “playeras” raras. Ellas y ellos van a la playa pero no les gusta estar sólo en traje de baño. Sólo se bañan (a veces) descubiertos de medio cuerpo – para mi pena que no ve, bien, el cuerpazo-, vamos, tomar el sol…tomar el sol…no lo toman. 

En cuanto a ellas, ir a la playa van, pero no se desvisten. Es raro verlas bañarse (si vas a playas de turistas ) pero siempre, vayan dónde vayan,se bañan con un pequeño pareo. Y si están en la toalla están vestidas. Ir a la playa van pero a hacer deporte, a jugar al fútbol (lo que te hace jugarte la vida con los balonazos) y se bañan, no nadan mucho pero se bañan y les encanta jugar dónde no cubre. El otro día en Ngor me encantó ver cómo se enseñan a nadar unos a otros, ya de mayores, más que a nadar se enseñan “a hacer el muerto”. Otra cosa curiosa, que me hizo valorar más aún al cuerpo de bomberos, es que son los  encargados del socorrismo playero. En playas kilométricas, como las que os enseñaré en la galería de fotos, todos se bañan en un trozo de 50 metros. Ahí está todo macizado, cuerpos y cuerpos… claro que yo me pregunté porqué y Abdou me dijo que es que no te dejan bañarte en otro sitio. Claro que mientras seguía andando me di cuenta que para esos 20 kilómetros de playa hay UN socorrista, con UN PITO… el pobre está rojo de soplar ese pito intentando controlar a esos 2000 senegaleses que chapotéan en 50 metros cuadrados pero con mucha corriente (en la imagen buscad un cuerpo solitario “naranja fosforito” para que entendáis lo que os cuento).

 Dentro de las cosas que me llaman la atención es la relación que tiene mi madre con la gente del taller de “Paloma Vallejo-Nájera. Costurera en África” (mandaremos fotos del cartel que está preparando para poner en la calle que no tendrá desperdicio… seguro).  Cada mañana, 8.30, baja a ver “la producción” y tiene mucha gracia…La verdad es que yo me parto de risa porque conozco a mi madre pero ver esos ojos mirando, pero sin mirar, intentado averiguar si viene de buen humor o de mal café… y escudriñar su comportamiento mientras repasa la confección de las prendas viendo a ver si está bien o mal… es genial, genial genial…

Luego os cuento más cosas que ahora me voy de viaje… nos vemos en Saint Louis (norte de Senegal. Frontera con Mauritania. Un lado del río es Senegal y el otro Mauritania ) http://maps.google.com/maps?hl=es&tab=wl

Aprendiendo a moverme en Dakar

19 jun

Lamentablemente, tras 48 horas en Senegal, me veo obligada a ser sincera con todos (y conmigo misma) y reconocer que mi nivel de francés no es “elemental escrito y fluido hablado” …no os olvidéis de recordarme cuando vuelva a España que cambie este dato en mi currículum por el de “nivel alto en lenguaje corporal y señalética manual”.

Hoy ha sido un día sorprendente y estresante. Gracias a “mon mére” y a Abdou (con el que mantengo largas conversaciones, pero largas… en “franñol”. Él, con paciencia, me mira, asiente, sonríe y me suelta largas frases a las que yo… asiento y sonrío (así se me han ido varias horas).

Bueno, al lío… el primer día en la ciudad  ha sido un día de aprendizaje de lenguajes, comportamientos, caminos y mercados en toda la ciudad de Dakar. Para empezar el día me han sorprendido con unos croisantes con mermelada y una mantequilla con pan… que me han sabido a gloria. Me quedo un rato mirando por la ventana y me doy cuenta que la mayoría de las casas, edificios etc… en Dakar están  a medias, sin rematar la construcción… no sabemos si por la ley de costas (estamos a pie de playa), o por que no había dinero, o porque, directamente, aquí les gusta poner los cimientos y dejarlo a medio hacer.

Como buenos guías locales lo primero que me han enseñado en Casa Vallejo es el cambio. En este momento, si consigues cambiar bien, que es bastante difícil, aproximadamente son 650 francos cefa por 1 euro y mejor en el aeropuerto, que te roban menos, el cambio en los hoteles es bastante caro. Ya tengo dinero. Abdou y mi madre, y me cuentan que la mayoría del país, es decir el 87%… es musulmán, que vivimos en territorio de una Mezquita y Escuela Coránica (por lo que no esta bien visto que bajes en bikini a la playa que tenemos enfrente NI que fumes en este barrio). Los senegaleses son bastante respetuosos unos con otros y, aunque no estén de acuerdo con las instrucciones, lo respetan. Por cierto… aquí con el pecho no tienen ningun problema… pero con las piernas es otro cantar. No les gusta que vayas enseñando cacha (si no es para hacer deporte que es costumbre nacional así están de tremendos, claro).

Bien, ahí voy … salimos a la calle. De conducir, y mira que me gusta, nos olvidamos hasta que coja un poco de soltura en la ciudad… de todos modos, atentos: no hay nombres de calles (ni números)… esto es a ojo. Lo primero que nos encontramos cuando salimos a la calle es a nuestro portero (de día y de noche) esto, más o menos como en casa, salvo que este está en la calle tomando té que nos desea un buen día. Vamos al taller de “Paloma Vallejo-Nágera. Costurera en África”. Donde nos esperan con mucha ilusión… y os cuento por qué. Los senegaleses tienen un cuerpo diferente, muy diferente, a los europeos… son altos, de hombro y cadera estrechos, piernas finas  y como comen mucho (pescado, arroz y verduras cocido o a la parrilla… y todo achicharrado no les gustan las cosas medio crudas) pues, normalmente, tienen unos cuerpos 10. Total…que mi cuerpo español, con cartucheras, muslazo y tripa, ha sido muy bien recibido -no seáis mal pensados- por la medidas. Ashs, el jefe del taller está muy contento y no para de apuntar en un papel (que habitualmente pierde) mi largo de brazos, ancho de caderas, muslos…etc

Nos subimos al coche  para ir al mercado y empieza la aventura. Niños en la calle (de 2 a 7 años) jugando, el carro de caballos, 100 taxis, la gente en la carretera continuamente (incluso en la autopista), las motos, las “carrapites” (me encantan), trozos de calles en arena y trozos de calle en asfalto… casi prefiero la arena. Aquí lo que manda es la ley del más rápido. Los taxis, como en todos los países del mundo, son unos chuletas. Lo mejor de todo es que aquí, mientras no molestes, puedes aparcar dónde te de la gana, en la acera, en la calle, en la puerta de la tienda etc etc.

Casa Vallejo propone verme en acción con los francos cefa en un sitio de confianza por lo que me lanzan a la tienda de “Mystere” (Misterio…jejejej bonito nombre para un colmado eh???). Me dan la bienvenida y me compro unas botellas de agua para la mañana. Aquí se regatea en todos sitios. Si eres blanco te tratan como blanco, Tubab, pero está en tu mano conseguir que te den precio normal… regatear, regatear y regatear. Muchas veces te sientes muy ridículo porque estás peleando por 1 euro y por 50 céntimos pero lo que es tuyo es tuyo.

Como os decía para que os hagáis una idea, y hablando de precios (aprovecho para hacer publicidad de Casa Vallejo-Dakar). Aquí, en el mismo barrio en el que estoy yo, Yoff (barrio de pescadores) hay un sitio que está bastante bien. Es un albergue de mochileros (pensión) tienes un cuarto limpio, bastante senegales, dirigido por franceses que con baño compartido la habitación cuesta 25 por persona con desayuno. Pero el transporte, el agua, los refrescos no están incluidos. En Casa Vallejo-Dakar, tienes pensión completa, ida y vuelta al aeropuerto, asistente personal para el grupo, coche para moverte por la ciudad con chófer (no os recomiendo conducir aquí por la poli y por el “manejo”) y todas los refrescos, agua y Gazel (cerveza autóctona con moderación) incluido por 38 Euros por persona y día. Si vienes más de 15 días… pues hablad con la directora (mi madre) y os puede hacer paquetes adaptados a vuestro viaje. ¡¡ Atención !! Paquete de 7 días (3 días en Dakar y 4 días en San Luís- que os contaré porque voy mañana) con media pensión y agua incluida durante todo el viaje, coche con chófer para los desplazamientos, guía y asistente para el viaje 600 Euros por persona (luego… el billete lo buscáis vosotros pero está entre 350/550 Euros). Contacto: 00 221 778149331 o por e-mail: vallejo588@hotmail.com

Bueno…ya me despido hasta mañana… que contaré lo que es el divertimento y esparcimiento senegalés… el de los Tubab (nosotros) y el de ellos. La playa, los chiringuitos, el partido de fútbol (sábado… es rigurosa la asistencia), las bodas, la visita a las viviendas de las familiar senegalesas, el mercado del pescado, la negociación de las telas… y por supuesto el transporte público en “Carapite” (el más bajo de todos). Dejo algunas imágenes. Saludos a todos y dejadme comentarios que nos hace mucha ilusión.       

Y ya tan sólo me queda despedirme con el vídeo del día.

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Y por fin…llegué a África

17 jun

Nunca pensé que mis piernas bajasen, en el 2011, más allá de Algeciras pero mira por dónde ¡¡he llegado hasta Senegal!!.

Esta visita no ha sido por casualidad sino por seguir los pasos de mi querida madre que desde febrero se ha instalado a vivir en Dakar.  Rauda y veloz pensé “vete para Senegal que vaya a ser que pase algo y al final no puedas vivirlo” (como si me lo fuesen a quitar… pero quién sabe). Y gracias a un conjunto de cosas: días de vacaciones en el trabajo, dinero en la cuenta (prestado) y que mi madre tenía disponibilidad en “Casa Vallejo”… aquí estoy.

Tengo 11 días para conocer un poco un país que de momento es el sitio de residencia de “mon mère”, y por lo que he podido ver hoy, por mucho tiempo.

La llegada es espectacular.

Dakar te recibe con un golpe de humedad que te deja seco.  He de decir que me encontré con un aeropuerto que me pareció bastante más organizado (ya sabes… por aquello de los prejuicios) de lo que yo me había imaginado pero…ohhh pero… siempre hay una cinta de maletas que sigue a un vuelo.  Es ahí, curiosamente en ese punto, donde empiezas a intuir lo que va a ser Senegal.Cientos de pasajeros arremolinados junto a una cinta continua, mujeres con miles de metros de tela en el cuerpo, los carritos machacándote los talones, hombres altísimos (y obviamente negrísimos) pero cual fue mi sorpresa al ver que entre todo ese kaos (en el que los blancos estamos más perdidos que un pulpo en un garaje) se siente la afabilidad, el amigo que sin conocerte te echa una mano, miradas cómplices y sin quejas. Lo que ves en todo ese tremendo lío es  sobre todo gente que se sonríe, te sonríe, y charla de un lado a otro de la cinta mientras espera con una infinita paciencia.

Mi falta de fe estaba a punto de hacerme perder la paciencia de tener un emocionante reencuentro con mi maleta cuando, al fin, la vi pasar y así, maleta en mano puse mi primer pie en Senegal. Muy decidida y como si entendiese todo lo que me decía la policía…salí del aeropuerto a “noche cerrada” y mi siguiente sorpresa, no conseguía ver a la gente…  (noche cerrada y ellos…tan oscuros) hasta que alguien gritó mi nombre. Ese fue mi primer encuentro con Abdú (pieza fundamental en mi viaje… es mis ojos, mi banco, mi regateador, mi paseador y espero que mañana, mi pareja de baile).

 Así, triunfante, he llegado África. Donde me espera mi madre, mi querida madre a la que llevaba un par de meses sin ver.

Cena, confidencias, charlas y un par de cafés (a la 1 de la mañana) nos hicieron irnos a la cama tras intentar, como hablamos nosotras, contarnos 100 cosas en 2 minutos mientras saltamos de un tema a otro sin finalizar el anterior y volviendo sobre él cuando nos da la gana.

Durante esas 4 horas el rejo me dejó breves explicaciones de cambios de moneda, tiempo para explicaciones de funcionamiento y comportamientos, tiempo para escuchar cómo rompe el mar casi el la puerta de la casa, tiempo para que me desgranasen pequeños detalles de la vida de la gente que facilita la existencia de mi madre pero lo que se me ha quedado más grabado es el volver a escuchar, en directo, la voz de mi madre en la que tanto he pensado y, por qué no… he añorado, durante estos meses.

Mañana, es decir, hoy… hemos tenido un día intenso: visitas al taller de costura, probar modelos, ver telas, probar zapatos, visitas a la clínica (ya sabéis… sin los médicos casi no se puede vivir… un OLE por los médicos), nombres de cosas, visitar a artistas, escultores, pintores y demás, esquivar coches, carromatos , cabras y balones, ver bailar a “estos cuerpos” o pasear por las calles, comprar la cena en el puerto… vamos y eso en un día… Pues eso que mañana os cuento más que ahora tengo que digerir.

     

Como espero hacer cada día… cierro este artículo con un tema musical (que espero que pinchéis para leer este primer “cuentico”)

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