Un gran choque cultural y personajes de Saint Louis

25 jun

Ya, ya me estoy acostumbrando, y le estoy cogiendo cariño, pero me ha costado mucho (32 horas) hacerme con Saint Louis. Aquí va….

Mi madre, desde hace un par de años, viene avisando que el sitio dónde verdaderamente le gustaría vivir es en aquí pero que como los aviones llegan a Dakar lo mejor para abrir Casa Vallejo era esa ciudad aunque dentro de sus rutas, por el amor que le tiene, siempre incluye esta ciudad norteña y fronteriza. Así que el 6 día de estancia en Senegal emprendimos viaje al norte. Por el camino (4 horas y media desde Dakar aproximadamente 450 kilómetros de autopista) me fue poniendo un poco al tanto de la importancia de este gran puerto de mar, ciudad de frontera, muro de contención con Mauritania, lugar de encuentro de río y mar, una de las mayores fábricas de pescado seco y importante destacamento y ciudad colonial.


El viaje es relajado, tranquilo, recto… no hay pérdida. Desde Dakar todo recto…no hay desviaciones. Desde Dakar hay varias formas de llegar. Puedes venir en tu coche, en coche con chófer, en taxi-blues o en “Carrapite” (jejeje despues de 6 días aquí acabo de averiguar que su nombre es “Car Rapide”… yo encontraba muy mono que se llamase “garrapata”).  Todos ellos peculiares. El “taxi blues” es un taxi con 6 asientos. Si venís una pareja os recomiendo que compreis 3 asientos… por qué? Porque normalmente se viaja con muchas cosas y os recuerdo que aquí las “madames” llevan metros y metros de tela en sus cuerpos y, curiosamente, las que viajan en este “común” suelen ser bastante hermosas (en el caso de ellos o hermosos o larrrrgos).

 

Nosotros, como Casa Vallejo organiza el viaje con chófer y coche el viaje es agradable. El paseo por los pueblos de Senegal (a las aldeas aún no he ido) es curioso. No hay edificios altos y desde la carretera casi puedes ver el horizonte dónde terminan. Hay muchos árboles de mango y mi pregunta es: ¿Cántas toneladas de mango puede ingerir una persona? ¿Es la venta del mango un buen negocio? Hay cientos de miles de vendedoras de mangos que llevan kilos y kilos de mangos a sus puestos. En los pueblos están situadas en la carretera con sus cestas. 

Y por fin, tras 4 horas de viaje (tardamos un poco menos porque no pillamos atasco a la salida de Dakar) vi la entrada a Saint Louise. Como todas las entradas de las ciudades es caótica. Peluquerías (gran negocio en este país), talleres de motos, de chapa (hay que decirle a mi hermano Eloy que quizá es una buena zona para instalarse…hay que ver lo que se mueve con 4 ruedas por aquí), tiendas de comida, talleres de vestidos etc y todo con mucho polvo. Poco a poco vas viendo el agua. Hasta que no te lo cuentan no te das cuenta que la isla de Saint Louis está rodeada por un lado por agua y de río y por otra por el mar. Aquí se fabrican barcos, barcas (piraguas y pateras) son preciosas. De madera. El sonido cuándo pasas por la zona dónde seleccionan los troncos es para recordarlo. Golpes sordos y sonidos de sierras. Al fondo el puente de Saint Louis. Dentro de esta desorganización (para los europeos) africana el choque visual de encontrar un puente, qué digo, una infraestructura de metal hecha por Eifelle. En este 2011 han tenido que arreglar la estructura y comprar uno nuevo porque estaba en muy mal estado.

Justo al otro lado del puente encontramos el Saint Louise más colonial. Unas artísticas casas del XIX que servían de almacenes, de alojamiento para las “Signares” (amantes de los colonializadores, militares y europeos) que vivían ahí y que eran muy respetadas. Casas de colores que ahora se han convertido en hoteles, galerías de arte, restaurantes o que siguen siendo casas de los descendientes … o de sanluisianos.   

Si seguimos dando un paseo cruzaremos otro puente, este menos artístico, pero muy práctico. Nos lleva al barrio de los pescadores. El barrio es muy curioso. Por un lado tenemos los pescadores de mar y por otro los de río. Alrededor de este distrito se construyen piraguas grandes, pateras, barcos, barquitos…etc. Esta zona de Saint Louis tiene una fábrica de pescado seco… a mí me ha costado mucho pasar por esa zona. Es  barrio senegalés intenso y africano. Ruidoso y lleno de gente, sobre todo, de niños. Niños a los que no llevan al colegio porque quieren que trabajen en el río o en el mar. Las cabras, las ovejas, caballos, taxis, autobuses, camiones, carros y calesas conviven en armonía.

Animada por mi madre, me bajé del coche… dí un paseo por sus calles y fue la primera vez que dije “esto debe ser Africa, la que te enamora o la que te espanta”. Con el estómago un poco revuelto no me atreví a posicionarme pero estaba más hacia lo último. Después, si sigues en coche te encuentras con esa fábrica de pescado seco… dura, sucia, difícil de entender. Tanto es así…que yo que estaba dispuesta a todo en este viaje ante la propuesta de mi madre de “bajamos y damos un paseo por la orilla del río” dije un rotundo NO. Un “no” claro y determinante, creo que no había marcado esas 2 letras tanto hace mucho tiempo. ¡¡ NI MUERTA !! Abdou, se reía y me decía con los ojos “yo tan poco bajo”. Solamente mirándome los pies… en mis chanclas y pensar que tenían que pisar esa orilla resbaladiza y negra. En la que se tiran deshechos de todo tipo, humanos y animales … casi me da un ataque. Ahora, después de pasar un par de días por esta orilla del río Senegal reconozco que me he animado y que no lo miro con tanto estupor ni repugnancia… ahora, creo, que le encuentro la utilidad y la gracia. ¡¡ ATENCION!! para todos lo que vengan a Saint Louise y quieran ver esta zona del río, que quieran ver la fábrica que traigan BOTAS o KATIUSKAS… el olor es lo de menos.

También existe otro Saint Louis. El de una ciudad pequeña y divertida con una gran vida cultural y grandes personajes que se han sumado a su vida. En nuestros 3 días ahí conocí a Jai (creo que se escribe así), Pilar, Pablo, Luís, Joan y Mireia, Telmo y mucha gente más. Todos ellos viven en la villa por diferentes motivos. Algunos porque han venido a proyectos de la Universidad de Barcelona otros por motivos laborales, gentes de cooperación internacional o proyectos personales y otros…porque vieron que en este país hay mucho que hacer y establecieron sus negocios.  Gente divertida, aventurera, reposada y, sobre todo, muy interesante que nos recibieron con mucho cariño y nos mimaron mucho. Conversaciones y aperitivos con acento español en el Hotel Siki y en el Campamento el Faro. Y todo gracias, una vez más, a mi madre que ya había puesto los 2 pies en esta tierra antes.

La galería multimedia  que os dedico a todos os es una selección de estos 3 días. He de reconocer que cuando salimos de Saint Louis (tuvimos que salir por la noche porque fue el día de la revuelta contra la ley que quería imponer el presidente para dejar a su hijo en la presidencia, casi vitalicia) me quedaron entraron las ganas de quedarme porque me pareció que con lo cursi que me había puesto me había perdido lo “verdadero” de la ciudad. Así que tendré que volver.

      

Me quedan muchas cosas que contaros pero… lo haremos frente a un café no?? Os dedico un tema musical senegalés que espero os guste y os entretenga. Por aquí es “lo más”

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